Guardo los letargos y silencios
guardo cansancios y desvelos
Tengo un colchón dispuesto al piso si es necesario.
Conservo mi desorden y la paranoia
conservo el edredón y sus sudores
tengo el cortauñas, tu neceser y las gafas pisadas
Guardo el olvido de los gritos
conservo la mirada del adiós
Tengo la palabra no dicha, la no vuelta atrás
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