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viernes, 13 de mayo de 2011

Ya estamos hasta la madre

“no soy un animal político, en el sentido aristotélico, soy simplemente un ser común, que vive en un espacio de 40 metros cuadrados,  que frecuenta amigos, me queda sólo una voz, soy un  mural social”

Los ojos cansados por el dolor son transparentes,  en el caso de México son capaces de movilizar una sociedad entera, 85 mil en el Zócalo.   Me pregunto al ver esto, cuál es la fibra íntima y común de una sociedad.  Siento que a veces no es la solidaridad  o la bondad.   Creo que en el caso particular mexicano,  esto se recubre de un sentimiento común  y tan comprensivamente  egoísta como lo es el temor. La causa común del próximo puedo ser yo, tiene más efecto catalizador que el sentido altruista. 

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